Cuando la violencia se mezcla con un accidente
Por María Belén Salgado · 18 de agosto, 2026 · 3 min de lectura

Un accidente ocurrido el sábado por la noche se presenta con irregularidades por donde se mire, apellidos conocidos en el medio y muchos grises que nada aclaran, solo oscurecen. Sobre la avenida costanera, entre las calles 27 y 31, un choque entre dos motos terminó convirtiéndose en un hecho inentendible, donde todo derivó en una situación siniestra.

Según declararon las madres de dos de los jóvenes involucrados y golpeados tras la caída, la espera por la ambulancia no solo fue eterna, sino que se mezcló con el mal desempeño del personal de tránsito, sumado a la espera dentro del hospital. Escuchar el relato de ambas mamás da cuenta de que, además de la preocupación por la salud de sus hijos, tuvieron que ponerle el cuerpo a cada una de las trabas de las instituciones intervinientes en el accidente. Tal es el caso de la comisaría, donde a una de las madres no le querían tomar la denuncia.
Posterior al accidente hubo nuevas actuaciones a raíz de lo expresado por la madre del joven, quien le relató que el padre de la otra joven involucrada en el accidente lo habría agredido físicamente.
Es a partir de esta noticia que, como comunidad, tenemos la obligación de preguntarnos en manos de quiénes estamos dentro de las instituciones y cargos públicos. Por otro lado, vamos observando que algunos apellidos de la comunidad tienen más peso o influencia entre las instituciones que el resto de los vecinos de a pie, cuando frente a una situación límite las desventajas quedan expuestas sin el menor reparo.
¿Habremos despegado de las épocas feudales o continuamos inmersos dentro de ellas?

